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Pinzado

Técnica de poda que consiste en el corte o supresión de los brotes que han nacido durante el año en que se realiza el pinzado, esos brotes pueden ser recientes y estar todavía tiernos o haber madurado ya y estar lignificados.

El objetivo perseguido con el pinzado puede ser el control del crecimiento, el equilibrio de la fuerza del árbol, aumentar su densidad, reducir el tamaño de la hoja o mejorar la calidad de la ramificación.

Si lo que se pretende es controlar el crecimiento del bonsái, para mantener proporcionadas sus reducidas dimensiones en su conjunto, además de estar plantado en una pequeña maceta, es necesario pinzar y podar la parte aérea, ya que si no los nuevos brotes crecerían longitudinalmente desfigurando la línea.

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Cuando el fin del pinzado sea el equilibrio entre las distintas partes del árbol se procederá a pinzar de una forma selectiva, siendo más acusado el pinzado en la zona donde el crecimiento se muestre más vigoroso y un pinzado más suave donde el crecimiento sea débil. Sin este control se iría toda la fuerza hacia las puntas de las ramas y el ápice, con la consecuente pérdida de fuerza en el interior de la copa.

Además la calidad de la ramificación se consigue cuando se pinza de manera que las nuevas ramas crezcan de manera ordenada y con internudos cortos, sin olvidar que el riego y la exposición solar influirán también en la calidad mencionada. El orden se refiere a que las ramas estén dispuestas de forma radial, con cada nuevo brote apuntando hacia el exterior de la copa.

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Hay dos técnicas de pinzado que se emplean según el tipo de brote y cuyos objetivos a alcanzar son totalmente diferentes:

  • Pinzado de brotes tiernos: se hace con la yema de los dedos o con pinzas finas de poda. Su característica principal es que la fase concreta en que se tiene que realizar debe ser cuando la yema se está abriendo ya que si no, no surtirá el efecto deseado. Se arrancará el brote central con los dedos en el momento en que el primer par de hojas sea visible pero aun no se haya desarrollado, dejando este par. Este pinzado se emplea sobre árboles ya formados y con ello se obtiene un tamaño pequeño en la ramificación y de las hojas, además de limitar el crecimiento.

  • Dejar crecer y cortar: Esta técnica aplicada sobre brotes que ya han conseguido cierta longitud, se lleva a cabo con tijeras de pinzado. El crecimiento debe alcanzar varios pares de hojas, debiendo cortarse de manera que sólo queden dos o como máximo tres pares. Con este pinzado conseguimos brotación trasera, permitiendo el engorde de la rama. Adecuado para árboles jóvenes en fase de formación.

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2008 bonsai3000